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Decisiones financieras

Libérese de las deudas
Cuatro reglas para ayudarlo a vivir dentro de sus medios.


Por: Jeff Yeager. Fuente: AARP


Celebrar su propia independencia económica le puede parecer un sueño imposible. Pero si usted intenta integrar a su vida los siguientes principios económicos, esa celebración puede estar más cercana de lo que usted piensa.

1. Siempre viva dentro de sus posibilidades, y cuando pueda, viva aun más económicamente.
No gaste más de lo que gana, y preferiblemente, gaste menos de lo que gana. Parece ser algo tan obvio y sencillo, pero es poco común. Según una encuesta comisionada en el 2011 por un consorcio financiero, entre ellos la Certified Financial Planner Board of Standards (Consejo de Normas de Planificadores Financieros Certificados), casi un tercio de los estadounidenses viven al borde de sus posibilidades económicas y no podrían pagar su alquiler o préstamo hipotecario por más de un mes si perdiesen su empleo. ¡Un 10 % de los encuestados con sueldos mayores de $100.000 anuales declararon que no podrían pagar su mensualidad inmediatamente!

Lo ideal sería desarrollar un presupuesto familiar —y un estilo de vida correspondiente— en el que no se gaste más de un 60 % de los ingresos en las verdaderas necesidades de la vida (vivienda, comida, transporte, etc.) y no más de un 20 % en "deseos" (la entretención y otros gastos discrecionales). Se debe tener como objetivo ahorrar por lo menos un 20 %.

2. Ponga en práctica ahorrar automáticamente, y practique gastar inteligentemente hasta que se vuelva una acción instintiva.

Si usted establece buenas costumbres y rutinas financieras para gastos y ahorros, evitará las dificultades y el estrés de estar siempre preocupado por el dinero. Ponga sus finanzas en "piloto automático" lo más que pueda.
Autorice el depósito directo de su sueldo en sus cuentas bancarias (incluso el depósito de una parte de cada cheque en su cuenta de ahorros). Haga los arreglos para pagar automáticamente sus cuentas mensuales recurrentes desde su cuenta corriente para evitar los recargos por mora, penalizaciones e interés.

Cuando se trate de gastar, convierta las decisiones más económicas en las más fáciles y gastará menos cada día sin siquiera pensarlo. Por ejemplo, lleve una bolsa de alimentos a la oficina todos los lunes para que se pueda preparar el almuerzo todos los días ahí mismo. Verá que en efecto sí lo hará, pues es más cómodo —y más barato— que salir a comprar comida rápida.

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